FONPLATA

Lunes, 09 Octubre 2017 11:25

Invertir para prevenir desastres naturales

Para paliar las pérdidas humanas y económicas, FONPLATA incluye una provisión en sus préstamos que se activa en casos de emergencia

En la última década, y principalmente este año, los desastres naturales se han vuelto más constantes en todo el mundo. Las pérdidas humanas y económicas son los resultados inmediatos de una situación traumática.

Solidaridad y experiencia, por otra parte, son el legado positivo de las catástrofes, pues se transforman en herramientas para mitigar futuras situaciones de riesgo. En este punto, los organismos de desarrollo tienen un papel clave.

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FONPLATA reconoce esta responsabilidad. Por eso, recientemente aprobó una reserva en sus contratos de préstamo, que permite liberar hasta un 5% de los fondos de sus créditos para ser usados ​​en casos de emergencia o de desastre natural por países miembros. Es decir, Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Recientes estudios del Banco Mundial apuntan que cada año cerca de 26 millones de personas caen en la pobreza a consecuencia de los desastres naturales, lo que equivale a la suma de la población de Chile y Bolivia.

La mayoría de las veces, los sectores pobres son los más afectados por los desastres, que los dejan en una situación aún peor a la que viven. De acuerdo con Joaquín Toro, especialista del Banco Mundial en riesgos de desastres, "la planificación más ordenada y que prevea eventos naturales es la mejor alternativa para responder a la emergencia, momento en que las pérdidas e inversiones son mucho mayores".

En América Latina, más del 80% de la población vive en áreas urbanas, es decir, un desastre en una de esas zonas causaría impactos de grandes dimensiones.

Todos los países en desarrollo tienen el desafío de prevenir, además de las responsabilidades básicas que deben cumplir para ofrecer mejores condiciones de vida a la población, y también atraer futuras inversiones, sobre todo, si logran minimizar los riesgos de grandes pérdidas.

Para Joaquín Toro, es necesario invertir en estructuras más seguras, como escuelas y otras para prestar atención adecuadas tras los desastres, como centros de salud y hospitales.

Según el Banco Mundial, las instituciones de financiamiento deben prever inversiones en la evaluación de riesgos de accidentes, en mejores infraestructuras y en planificación, además de implementar medidas previas a los desastres, desarrollar medidas de protección financiera y en la promoción de la reconstrucción a través de cambios políticos e institucionales.

Casos latinoamericanos

Los desastres climáticos son casi una realidad cotidiana en América Latina. Recientemente, cinco municipios de Cochabamba, en el suroeste de Bolivia, se declararon en emergencia a causa de la sequía.

En Pasorapa, una de las zonas más afectadas, cerca de 800 familias están en riesgo, además de 19 mil cabezas de ganado. Este desastre representa para la región una pérdida del 71% en producción de cultivos.

En los últimos años, el Río Mizque sufrió una reducción del 30%,  en la cuenca más importante y caudalosa de la región sur del departamento de Cochabamba. Hasta hace poco, del Mizque salía el agua para regar 33 mil hectáreas.

El sector agrícola representa cerca del 11% del Producto Interior Bruto (PIB) de Bolivia. La mayoría de los productores bolivianos utiliza métodos tradicionales de cultivo y el sector emplea cerca del 5% de la fuerza productiva.

El desequilibrio climático causa sequía en algunas regiones y provoca inundaciones en otras, entre varias consecuencias. Es lo que ocurre, por ejemplo, en algunas zonas del departamento de Santa Cruz, en el sudeste boliviano, donde la creciente de los ríos pueden causar perjuicios humanos y económicos similares a los de Cochabamba.

En Argentina y Bolivia, FONPLATA está trabajando con los gobiernos para minimizar los efectos del cambio climático. Para este organismo multilateral, la prevención debe ir de la mano con los demás planes de desarrollo. Esta es la manera más económica y sensata de evitar que las tragedias causen daños humanos y pérdidas materiales.

Con Argentina existe un proyecto destinado específicamente a prevenir y mitigar los efectos de las inundaciones provocadas por el fenómeno El Niño en las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos (casi seis millones de habitantes en total). Un apoyo fundamental para un país en el que cerca del 40% de los desastres naturales que ocurren tienen que ver con desbordamientos de los ríos, según datos del Banco Mundial.

También en Bolivia, donde buscamos reducir la vulnerabilidad ante inundaciones de algunas zonas del departamento de Santa Cruz para proteger áreas productivas -y posiblemente ampliar la frontera agrícola- en una zona en la que viven el 85% de los habitantes del departamento y en la que viven el 85% se produce alrededor del 70% de los alimentos que consume y exporta el país.

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